Se agota el crudo ruso en Cuba y crece el riesgo de nuevos apagones masivos

El alivio temporal que experimentó Cuba tras la llegada de un cargamento de petróleo ruso está llegando a su fin, lo que vuelve a encender las alarmas por el regreso de apagones prolongados que afectan la vida diaria y la economía de la isla.

El buque Anatoli Kolodkin atracó el pasado 31 de marzo en el puerto de Matanzas con unas 100.000 toneladas de crudo, ofreciendo un respiro que, sin embargo, duró menos de un mes.

Mejora temporal del servicio eléctrico

Datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) reflejan una leve mejoría durante ese periodo. Mientras en el primer trimestre los apagones afectaban simultáneamente a cerca del 60% del país, en las últimas semanas la cifra bajó a rangos entre 35% y 45%.

La reducción fue más evidente en La Habana, donde los cortes superaban las 15 horas diarias. En el interior del país, en cambio, persisten denuncias de interrupciones de hasta 24 horas continuas.

Un sistema energético bajo presión

Más allá del envío ruso, la crisis energética cubana responde a factores estructurales. La falta de combustible limita el funcionamiento de los generadores, responsables de cerca del 40% de la electricidad, que dependen de diésel y fueloil importado.

A esto se suma el deterioro de las centrales termoeléctricas, también responsables de otro 40% de la generación, afectadas por años de escasa inversión y fallas recurrentes.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O, advirtió que el suministro actual se agotará a finales de mes y señaló que el país necesitaría al menos ocho cargamentos similares al Kolodkin cada mes para cubrir su demanda.

Retrasos en un segundo envío ruso

Rusia había adelantado un segundo envío de crudo, pero su llegada sigue siendo incierta. El petrolero Universal, también sancionado, ha mostrado movimientos erráticos en el Atlántico Norte, lo que podría retrasar su arribo hasta finales de mayo.

Dependencia externa y panorama económico

Cuba requiere unos 100.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales apenas 40.000 provienen de producción nacional.

Durante años, Venezuela fue su principal proveedor, pero los envíos han disminuido progresivamente, agravando la crisis energética.

En este contexto, las perspectivas económicas siguen siendo negativas. Proyecciones internacionales estiman una contracción del PIB entre 6,5% y 7,2% este año, en un país que ya acumula una caída superior al 15% desde 2020.

La escasez de alimentos y medicinas, la inflación y el deterioro de los servicios públicos continúan profundizando el impacto social de la crisis.

EL VENEZOLANO COSTA RICA

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