El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva controversia este martes tras publicar en su red social Truth Social una imagen del mapa de Sudamérica en la que Venezuela aparece coloreada con la bandera estadounidense y acompañada del mensaje “51st state”.
La publicación reaviva el debate sobre la idea de una posible anexión simbólica o política del país suramericano, una idea que ya había cobrado fuerza tras recientes declaraciones del mandatario.
La polémica se intensificó luego de que el pasado 11 de mayo, Trump afirmara en una entrevista con Fox News que estaba “considerando seriamente” la posibilidad de convertir a Venezuela en el estado número 51 de EEUU, según reportes de prensa.

En esa declaración, el presidente vinculó la propuesta al potencial energético del país, destacando las reservas petroleras venezolanas como un factor estratégico.
Respuesta de Delcy Rodríguez
Ante estas afirmaciones, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó categóricamente la posibilidad.
Rodríguez aseguró que “no está previsto” que Venezuela se convierta en el estado 51 de Estados Unidos y defendió la soberanía del país frente a cualquier escenario de anexión o pérdida de independencia.
Las declaraciones y gestos de Trump reactivan el debate sobre la influencia de Estados Unidos en Venezuela, especialmente tras la reconfiguración de relaciones bilaterales en los últimos meses.
Desde inicios de 2026, EEUU mantiene una presencia económica relevante en el sector energético venezolano, con flexibilización de sanciones y participación de empresas extranjeras en el área petrolera y minera.
Analistas señalan que esta dinámica ha incrementado la interdependencia entre ambos países, especialmente en el plano energético y comercial.
Un debate político abierto
Aunque la propuesta de “estado 51” no tiene respaldo institucional ni viabilidad legal inmediata, el tema ha escalado en el debate político y mediático internacional.
La Constitución de EEUU requiere aprobación del Congreso y consentimiento del territorio involucrado para cualquier incorporación de un nuevo estado, lo que hace que este escenario sea considerado altamente improbable.



