El anuncio del Gobierno sobre un nuevo “récord de demanda eléctrica” en Venezuela volvió a encender las alarmas sobre la fragilidad del sistema eléctrico nacional y el impacto que una nueva ola de fallas podría tener en millones de hogares del país.
Mientras el ministro para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, atribuyó el incremento del consumo al crecimiento económico, las altas temperaturas y el aumento en la compra de electrodomésticos, especialistas y usuarios advierten que el problema de fondo sigue siendo la falta de inversión, mantenimiento y modernización de la infraestructura eléctrica.
Un sistema bajo presión
El Gobierno informó que el país alcanzó una demanda de 15.579 megavatios, la cifra más alta en nueve años. Sin embargo, distintos reportes independientes sostienen que el sistema continúa operando con severas limitaciones y déficit de generación.
La crisis no es nueva. Venezuela arrastra desde hace más de una década problemas estructurales en generación, transmisión y distribución eléctrica, con estados donde los cortes diarios forman parte de la rutina.
Más consumo, pero también más racionamientos
El discurso oficial sostiene que la recuperación económica está impulsando un mayor uso de energía eléctrica en hogares, comercios e industrias.
“Los venezolanos tienen mayores ingresos y eso les permite comprar más artefactos electrodomésticos”, afirmó el ministro Alcalá en entrevista con Venezolana de Televisión.
No obstante, para muchos ciudadanos, el aumento de la demanda se traduce en una amenaza de nuevos racionamientos, fluctuaciones y apagones prolongados, especialmente en regiones del interior del país donde las fallas son frecuentes.
Reportes recientes señalan que millones de personas enfrentan cortes eléctricos diarios de entre cuatro y diez horas en varios estados.
El impacto en la vida diaria
La crisis eléctrica afecta directamente la cotidianidad de los venezolanos.
En muchos hogares, los bajones de voltaje dañan electrodomésticos y equipos esenciales. Las fallas también afectan:
- estudiantes que dependen de internet y dispositivos electrónicos
- adultos mayores
- personas con enfermedades crónicas
- hospitales y centros de salud
- comercios y pequeños emprendimientos
- oficinas públicas y trámites administrativos
En regiones como Zulia, Táchira, Mérida y Lara, habitantes denuncian interrupciones constantes del servicio y dificultades para mantener actividades básicas.
Promesas incumplidas y desinversión
Durante años, distintos ministros y autoridades del sector eléctrico han prometido soluciones “en 100 días” o planes definitivos para estabilizar el sistema.
La administración encabezada por Delcy Rodríguez no ha sido la excepción y recientemente anunció negociaciones con empresas internacionales para recuperar la infraestructura eléctrica.
Sin embargo, las fallas persisten pese a que durante el gobierno del fallecido Hugo Chávez fueron aprobados miles de millones de dólares para proyectos eléctricos y expansión de capacidad.
Especialistas sostienen que buena parte de las obras quedaron inconclusas, operan parcialmente o nunca entraron plenamente en funcionamiento.
Debate sobre sanciones y corrupción
El Gobierno ha atribuido parte de la crisis a las sanciones internacionales y a las dificultades para acceder a financiamiento y repuestos.
Pero sectores opositores y expertos han insistido en que la crisis comenzó años antes y está relacionada con corrupción, falta de mantenimiento y decisiones erradas en materia energética.
Actualmente, menos del 40 % de la capacidad instalada del sistema estaría operativa, según reportes internacionales sobre el deterioro de la red eléctrica venezolana.




