El Gobierno de Costa Rica informó que la construcción del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) registra un avance del 64 % y confirmó que los reclusos de este nuevo penal vestirán uniformes color naranja, una medida que no se aplicaba en el país desde hace más de cinco décadas.
La presidenta Laura Fernández aseguró que la megacárcel estará lista próximamente y destacó que el proyecto busca fortalecer la lucha contra el crimen organizado.
El nuevo centro penitenciario, cuya construcción comenzó en enero, tendrá capacidad para 5.100 privados de libertad y representa una inversión cercana a 35 millones de dólares. La infraestructura se levanta junto al complejo penitenciario La Reforma, el principal del país.
El ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, explicó que los uniformes serán confeccionados por mujeres privadas de libertad del centro penitenciario El Buen Pastor, con telas donadas por empresas privadas.
Según Aguilar, la medida permitirá mejorar la identificación de los internos, reforzar la seguridad, facilitar las requisas y eliminar el intercambio de ropa dentro del penal.
Los uniformes serán de uso exclusivo para los reclusos del CACCO, donde serán recluidas personas consideradas de máxima peligrosidad.
Además, el Ejecutivo anunció el programa “Cero ocio en las cárceles”, mediante el cual privados de libertad que no representen un alto riesgo participarán en labores de limpieza de carreteras, parques, playas y otros espacios públicos.
La presidenta Fernández reiteró su llamado al Congreso para aprobar varias reformas en materia de seguridad, entre ellas una iniciativa que permitiría que los reclusos trabajen de forma remunerada y destinen parte de esos ingresos a cubrir su manutención, apoyar a sus familias, indemnizar a las víctimas y generar ahorros personales.



