El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró este sábado el estado de excepción con el objetivo de “liberar las carreteras del país”, tras siete semanas de bloqueos organizados por sindicatos campesinos y grupos afines al expresidente Evo Morales que exigen su renuncia.
El mandatario anunció la medida a través de un mensaje televisado y en sus redes sociales, horas después de firmar un acuerdo con la Central Obrera Boliviana (COB), pacto que no fue aceptado por los campesinos de La Paz ni por los sectores vinculados a Morales.

Gobierno ordena a policías y militares restablecer el tránsito
El decreto instruye a la Policía y a las Fuerzas Armadas ejecutar las acciones necesarias para recuperar las vías, garantizar el libre tránsito y proteger la infraestructura estratégica del país.
Asimismo, establece la prohibición de bloqueos y del uso de armas, explosivos y otros elementos violentos, además de autorizar el apoyo temporal de las Fuerzas Armadas a la Policía en las operaciones de seguridad.
Paz defendió la medida al considerar que es necesaria para restablecer la normalidad y garantizar el abastecimiento de alimentos, combustibles y servicios esenciales.
“Los bloqueos impiden trabajar, estudiar y acceder a servicios médicos”, afirmó el mandatario, quien aseguró que su gobierno mantiene abiertas las puertas al diálogo con los sectores dispuestos a negociar de buena fe.
Bloqueos dejan muertos y pérdidas millonarias
El presidente también calificó las movilizaciones como una estrategia de desestabilización y un presunto intento de golpe impulsado desde “estructuras políticas” vinculadas al Chapare.
Según cifras oficiales, las protestas y cortes de carreteras han provocado el desabastecimiento de alimentos, combustibles y oxígeno medicinal en varias regiones del país.
Además, las autoridades reportan al menos 16 fallecidos, de los cuales 13 habrían perdido la vida por la falta de atención médica derivada de los bloqueos, así como pérdidas económicas estimadas en 3.000 millones de dólares.



