El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Cuba dejará de recibir petróleo y recursos económicos procedentes de Venezuela, en una nueva advertencia que sacude el tablero político y energético de América Latina.
Según afirmó, ya no serán necesarios los acuerdos de “seguridad” que, a su juicio, existían entre Caracas y La Habana, porque ahora Estados Unidos asumirá la protección de Venezuela. Bajo ese planteamiento, sostuvo que los beneficios asociados a esa relación quedarían cancelados.
Trump difundió el mensaje a través de sus redes sociales, donde aseguró que no habrá más envíos de crudo ni transferencias de dinero hacia Cuba, e incluso instó al gobierno cubano a buscar un acuerdo antes de que la situación escale.
El anuncio se produce apenas días después de otras declaraciones polémicas del mandatario estadounidense en la región, lo que refuerza la percepción de una línea dura e intervencionista hacia América Latina durante su mandato.
Cuba, en medio de la crisis energética
Cuba enfrenta desde hace meses graves problemas en su suministro eléctrico, en gran parte por la reducción del petróleo que durante más de dos décadas recibió desde Venezuela. Los apagones y las limitaciones energéticas se han vuelto frecuentes en la isla.
Ante este panorama, el gobierno cubano ha recurrido a proveedores alternativos, entre ellos México, que recientemente envió un cargamento cercano a 85 mil barriles de crudo. Las autoridades mexicanas han aclarado que se trata de un envío puntual, ajustado a acuerdos específicos, y no de un suministro adicional permanente.
Las declaraciones de Trump añaden mayor presión e incertidumbre a una región marcada por tensiones políticas, dependencia energética y reacomodos estratégicos entre gobiernos.



