La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, reafirmó su respaldo a la presencia militar de EEUU en el país y aplaudió ataques aéreos contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes. Además, autorizó el atraque de un buque de guerra estadounidense en el puerto principal de la capital.
Persad-Bissessar aseguró que las acciones buscan frenar el tráfico de drogas y mejorar la seguridad en Trinidad y Tobago, pero la decisión ha tensado la relación con Venezuela, que acusó a la isla de convertirse en un “portaaviones del imperio estadounidense contra Sudamérica” y suspendió negociaciones para explotar yacimientos de gas compartidos.
EEUU refuerza presencia militar en el Caribe
El despliegue incluye marines, bombarderos B‑52 y el portaaviones USS Gerald R. Ford, además del destructor USS Gravely realizando ejercicios con las fuerzas locales. Expertos advierten que Trinidad y Tobago, con apenas 1,5 millones de habitantes, podría verse arrastrada a un conflicto directo si aumentan las tensiones con Caracas.
Riesgo y economía en juego
El país depende del sector gasífero y petrolero, que representa el 40 % de su economía. Persad-Bissessar apuesta a que la cooperación con EEUU puede fortalecer su posición frente a un posible cambio de régimen en Venezuela, aunque analistas locales advierten que Trinidad y Tobago podría pagar un alto precio en caso de enfrentamiento.
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