El Ejército de los Estados Unidos ha comenzado a disminuir el tamaño de su despliegue militar en el Caribe después de ejecutar una operación el 3 de enero que culminó con la captura del gobernante Nicolás Maduro. Esta reorganización incluye el traslado de dos grandes buques de asalto anfibio a aguas al norte de Cuba.
Como parte de la reconfiguración, la Armada estadounidense trasladó el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, ambos diseñados para desembarcar tropas y equipo, hacia el norte de Cuba en el Océano Atlántico.
La reducción implicaría aproximadamente 3.000 efectivos, dejando en la región cerca de 12.000 militares estadounidenses activos después del pico de despliegue desde el verano pasado. Algunos de estos buques podrían regresar a su base en Norfolk, Virginia, en las próximas semanas, aunque se mantendrá una presencia naval significativa en el Caribe y operaciones de vigilancia marítima.
Desde mediados de 2025, Washington reforzó su presencia militar en la región como parte de la presión contra el gobierno de Maduro, enviando destructores, buques de transporte anfibio y el portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande y moderno de la Marina de Estados Unidos.



