Roma rindió este viernes un último homenaje al diseñador Valentino Garavani con un funeral solemne celebrado en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, uno de los templos más emblemáticos de la capital italiana.
La ceremonia reunió a las figuras más influyentes de la moda y el cine internacional, entre ellas Anne Hathaway, Tom Ford y Donatella Versace, quienes acudieron a despedir al creador cuya muerte marca el final de una era para la alta costura.
Desde primeras horas de la mañana, cientos de ciudadanos se concentraron en los alrededores del templo. El acceso a la basílica se transformó en una pasarela de luto, vigilada por personal de seguridad y marcada por un clima de profundo recogimiento.

El féretro ingresó alrededor de las 11:00 a.m., encabezado por Giancarlo Giammetti, socio histórico y compañero inseparable del diseñador. Durante el servicio religioso, el ataúd permaneció frente al altar junto a un retrato del modisto, acompañado por piezas de Mozart y Fauré.
Entre los asistentes destacaron Anna Wintour, Maria Grazia Chiuri, Naty Abascal y Rosario Nadal, así como varias musas que acompañaron su carrera durante décadas.
Muchos de los presentes lucieron detalles en color carmín, un homenaje silencioso al célebre “rojo Valentino”, sello que definió su estética desde los años sesenta.
Valentino, símbolo del estilo italiano
Durante la ceremonia, el diseñador Brunello Cucinelli recordó que Valentino, junto a Giorgio Armani y Gianni Versace, fue clave para proyectar el estilo italiano al mundo.
La basílica quedó rodeada de ofrendas florales. Entre ellas destacó la enviada por Sophia Loren, con la dedicatoria: “Siempre en mi corazón”.
Roma, ciudad donde fundó su imperio en 1959, le dedicó varios días de homenajes públicos y una capilla ardiente visitada por miles de admiradores. Sus restos serán sepultados en el cementerio Flaminio, en la capilla familiar.

La salida del féretro estuvo acompañada por una ovación cerrada, reflejo de la dimensión popular de un artista que trascendió las pasarelas.
Con su muerte, la industria pierde a uno de los últimos grandes arquitectos del lujo europeo, una figura que convirtió el diseño en un lenguaje cultural y diplomático de alcance global.



