Perú amaneció este lunes sin un ganador definido en las elecciones presidenciales, luego de que el escrutinio mantuviera un ajustado empate entre la candidata derechista Keiko Fujimori y el aspirante de izquierda Roberto Sánchez.
Con más del 92 % de las actas procesadas, Fujimori obtenía el 50,2 % de los votos frente al 49,8 % de Sánchez, una diferencia mínima que mantiene la incertidumbre sobre quién gobernará el país durante los próximos cinco años.
La estrecha ventaja podría modificarse con la incorporación de votos procedentes de zonas rurales, donde Sánchez ha obtenido un mayor respaldo. Además, las autoridades electorales deberán revisar actas impugnadas que involucran cerca de 400.000 votos, un proceso que podría extenderse durante varios días.
Ambos candidatos se declaran optimistas
Miles de simpatizantes de ambas organizaciones políticas salieron a las calles de Lima para celebrar anticipadamente una posible victoria.
Sin embargo, los propios candidatos reconocieron que el resultado sigue abierto.
“Nos encontramos en un empate técnico, hasta el momento no hay ningún ganador. Serán días largos”, afirmó Fujimori ante sus seguidores.
Por su parte, Sánchez pidió esperar el conteo definitivo y aseguró que el proceso debe desarrollarse bajo estándares de transparencia electoral.
La elección enfrenta a dos proyectos políticos opuestos. Fujimori, de 51 años, busca llegar a la Presidencia en su cuarto intento y defiende políticas de libre mercado, seguridad y fortalecimiento de la inversión privada.
Sánchez, de 57 años, representa a la coalición de izquierda Juntos por el Perú y se presenta como heredero político del expresidente Pedro Castillo, encarcelado tras el fallido autogolpe de Estado de 2022.
Inseguridad y crisis política marcan la elección
La delincuencia, el crimen organizado y la inestabilidad política fueron algunos de los temas centrales de la campaña.
Perú ha tenido ocho presidentes desde 2016 y el próximo mandatario será el noveno jefe de Estado en apenas una década.
Mientras Fujimori propone medidas de mano dura contra la criminalidad, incluyendo el fortalecimiento de las fuerzas de seguridad, Sánchez plantea combatir la corrupción dentro de las instituciones y reforzar la presencia del Estado en sectores vulnerables.
Quien resulte ganador asumirá la Presidencia el próximo 28 de julio, en sustitución del mandatario interino José María Balcázar.



