En un movimiento diplomático cargado de simbolismo y controversia, el gobierno de Nicolás Maduro anunció este lunes el cierre de su embajada en el Reino de Noruega, país sede del Comité Nobel que otorgó el Premio Nobel de la Paz 2025 a la líder opositora venezolana María Corina Machado el pasado 10 de octubre.
La decisión se presenta como parte de una “reestructuración integral del Servicio Exterior”, pero llega apenas tres días después del reconocimiento internacional a Machado, lo que muchos interpretan como una reacción política del régimen frente al creciente aislamiento diplomático de Caracas.
El plan también contempla el cierre de la embajada en Australia y la apertura de nuevas sedes en Zimbabue y Burkina Faso, dentro del discurso oficial de “fortalecer alianzas con el Sur Global y África”.
Según el comunicado difundido por el canciller Yván Gil, esta sería la “primera fase” del Plan de la Patria de las 7 Transformaciones, supuestamente orientado a “optimizar recursos y redefinir la presencia diplomática para fortalecer la cooperación en áreas estratégicas”.
Sin embargo, mientras el Palacio de Miraflores busca estrechar lazos con regímenes afines en África, la crisis en los hospitales, escuelas y servicios básicos sigue deteriorándose dentro del país. Las embajadas se cierran, pero los venezolanos continúan sin medicinas, sin transporte digno y sin infraestructura funcional, reflejando el profundo contraste entre la retórica oficial y la realidad nacional.



