La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, dejó claro que la seguridad será el eje central de su gobierno, con una estrategia inspirada en el modelo de “mano dura” aplicado por el mandatario salvadoreño Nayib Bukele, quien fue el primer jefe de Estado en felicitarla tras su victoria electoral.
Fernández, politóloga de 39 años y figura cercana al actual presidente Rodrigo Chaves, propone endurecer las penas, avanzar en la construcción de una megacárcel para criminales y aplicar estados de excepción en zonas golpeadas por la violencia, en respuesta al avance del narcotráfico.
La futura mandataria aseguró que la lucha contra el crimen será una prioridad desde el inicio de su gestión, aunque sectores opositores advierten que la adopción del modelo salvadoreño podría derivar en riesgos para los derechos humanos y el equilibrio institucional.
Sus críticos también sostienen que Fernández replica el estilo confrontativo de Chaves y que el actual presidente podría influir de forma decisiva en el próximo gobierno, una acusación que ella rechaza.
Fernández será la segunda mujer en gobernar Costa Rica, país que enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia reciente en materia de seguridad, pese a su tradicional estabilidad democrática.
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