La junta militar birmana declaró este miércoles una tregua de tres semanas en el conflicto en el país, un día después de rechazar un alto el fuego ofrecido por grupos rebeldes, para facilitar las tareas de ayuda por el terremoto que ha dejado de momento cerca de 3.000 muertos.
El comunicado del Gobierno militar, que detenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, habla de «alto el fuego temporal» y señala que los grupos armados que violen sus términos serán objeto de «contraataques», según recogió este miércoles la cadena de televisión oficialista MRTV.
El anuncio llega después de que el jefe del régimen, Min Aung Hlaing, afirmara la víspera que el Ejército continuaría con sus «operaciones defensivas» y rechazara la tregua ofrecida por una potente alianza de guerrillas, argumentando que los rebeldes aprovecharían la pausa para reorganizarse.
La junta elevó este miércoles a 2.886 el número de fallecidos y a 4.639 el de los heridos por el sismo de 7,7 que golpeó el pasado viernes la región centro-norte de Birmania (Myanmar).
Richard Horsey, analista para Birmania de International Crisis Group, señala en un comunicado que el rechazo inicial de la tregua denota «cómo de débiles se sienten (los militares), tratando de prevenir que les ganen territorio (…)».
Numerosas organizaciones humanitarias y países han pedido que se garantice la protección de civiles y de la asistencia, cuando más de 8,5 millones de personas se han visto «directamente afectadas» por el terremoto, según la oposición democrática birmana.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) dijo hoy en un comunicado enviado a EFE que es «inaceptable» que trabajadores humanitarios se enfrenten a riesgos, después de que el Ejército abriera fuego al paso de un convoy de Cruz Roja China, sin que se produjeran víctimas.