Irán calificó como “un buen comienzo” las negociaciones nucleares indirectas con EE.UU., realizadas este viernes en Omán. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, anunció que ambas partes acordaron continuar las conversaciones, aunque no se definió fecha concreta.
Las discusiones se centraron exclusivamente en el programa nuclear, sin tocar el tema de los misiles iraníes. Araqchí mantuvo “largas e intensas” conversaciones con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, y Jared Kushner, a través del ministro omaní Badr bin Hamad al Busaidi, mediador en Mascate.
Desconfianza y condiciones para el diálogo
Tras ocho meses turbulentos y la guerra de doce días con Israel, Araqchí reconoció que existe gran desconfianza entre las partes, un obstáculo para las negociaciones. Pese a ello, aseguró que “si EE.UU. mantiene este enfoque, podemos avanzar hacia un marco de negociación en los próximos encuentros”.
El diplomático iraní aclaró que abstenerse de amenazas y presiones es condición indispensable para continuar cualquier diálogo.
Tensión militar en el Golfo Pérsico
Estas conversaciones se producen mientras Estados Unidos mantiene amenazas militares contra Irán. El portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate fueron desplegados cerca de aguas iraníes. Se trata de la primera reunión desde la guerra entre Irán e Israel en junio, en la que EE.UU. bombardeó instalaciones nucleares, afectando la capacidad de enriquecimiento de uranio iraní.
Agenda de negociación con diferencias
Mientras EE.UU. busca discutir el programa nuclear, la limitación de misiles y el apoyo de Irán a grupos como Hamás, Hizbulá y los hutíes del Yemen, Irán insiste en hablar únicamente sobre su programa nuclear. Araqchí afirmó: “No dialogamos con los estadounidenses sobre ningún otro tema”.
Crisis interna en Irán
Estas negociaciones ocurren en uno de los peores momentos de Irán desde 1979: protestas masivas en enero, crisis económica, sequía y cortes de electricidad y gas. Las manifestaciones, que comenzaron por la caída del rial, pidieron el fin de la República Islámica y fueron reprimidas. Teherán reconoce 3.117 muertos, mientras HRANA reporta 6.872 y continúa verificando más de 11.000 posibles fallecidos y 40.000 arrestos. La ONU estima que las muertes podrían alcanzar hasta 20.000, según informes médicos dentro del país, aunque estas cifras siguen siendo difíciles de confirmar.



