Este jueves, el gobierno de Venezuela anunció la liberación de un “número importante” de presos políticos, en el primer anuncio de excarcelaciones bajo la presidencia de Delcy Rodríguez. Sin embargo, a casi 30 horas del anuncio, los familiares de los detenidos enfrentan incertidumbre y retrasos en los centros penitenciarios del país.
En Guatire, a las afueras de Caracas, decenas de familiares se congregaron frente al Rodeo I, donde se encuentran algunos de los presos políticos. Dilsia Caro, de 50 años, viajó desde Maracay recorriendo 170 km en cinco autobuses y durmió en el suelo frente a la cárcel, a la espera de la liberación de su esposo, detenido desde 2023 por comentarios en WhatsApp contra el gobierno.
“Dormí un ratito en el carro. Veo esto como burla, sabiendo que dieron la orden de liberarlos”, dijo Caro a la AFP. La frustración se repite entre los familiares: algunos informan que recibieron boletas de excarcelación, pero los detenidos aún no han salido de los penales.
En El Helicoide, sede de los servicios de inteligencia, también se reportaron concentraciones de familiares. La organización Foro Penal contabiliza actualmente 806 presos políticos en Venezuela, incluidos 175 militares, mientras que el Comité por la Libertad de los Presos Políticos estima unos 1.200 detenidos en todo el país.
Entre los liberados hasta el momento se encuentran el excandidato presidencial Enrique Márquez y el dirigente Biagio Pilieri, así como la activista Rocío San Miguel y otros cuatro españoles, que viajaron posteriormente a Madrid.
Los familiares permanecen a la espera, entre la esperanza y la incertidumbre, mientras algunos de los detenidos aún no tienen información sobre su paradero ni acceso a comunicación con sus seres queridos. “Tengo 43 días sin saber nada de mi hijo”, dijo Mireya Martínez entre lágrimas, reflejando la situación que viven cientos de familias en Venezuela.
Agencias
Foto: Cortesía de EFE



