El pájaro campana, especie vulnerable, se ha transformado en un indicador fundamental para la gestión de la biodiversidad en el Corredor Biológico AmistOsa, al sur de Costa Rica.
El proyecto, liderado por el Icomvis y la Universidad Nacional (UNA), en colaboración con Sinac y el Comité Local de Gestión, utiliza grabadoras acústicas para registrar el canto de la especie y generar una “fotografía sonora” del ecosistema sin alterar el comportamiento natural de los animales, explicó Jimmy Barrantes Madrigal, investigador del Icomvis-UNA.
Se registran sonidos de 5:00 a.m. a 6:00 p.m., con un sistema de análisis automatizado que identifica las vocalizaciones del pájaro campana. Esto ha permitido mapear su presencia, rutas y movimientos altitudinales a lo largo del corredor.
Además del monitoreo, se implementó un Plan de Educación Ambiental que involucra talleres comunitarios sobre conservación, manejo de residuos y turismo rural responsable. Para César Arauz Navarro, propietario local, la experiencia ha sido “enriquecedora” y demuestra el potencial del proyecto para fortalecer la conciencia ambiental y el turismo sostenible.



