El planeta Tierra enfrenta un desequilibrio climático sin precedentes, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Las concentraciones de gases de efecto invernadero han impulsado un calentamiento continuo de la atmósfera y los océanos, acelerando la fusión de glaciares y el deshielo de los polos.
Los datos son claros: los 11 años comprendidos entre 2015 y 2025 fueron los más cálidos jamás registrados, y 2025 se ubicó entre los tres años más calientes de la historia moderna, superando en 1,43 °C la media preindustrial (1850-1900). Este aumento genera fenómenos extremos como olas de calor, lluvias torrenciales, ciclones y sequías que afectan a millones de personas y provocan pérdidas económicas multimillonarias.
“El clima mundial está en emergencia, y todos los indicadores clave han superado los umbrales de alerta”, advirtió António Guterres, Secretario General de la ONU. “El patrón de calor extremo de los últimos 11 años no es casualidad: es una señal que nos obliga a actuar de inmediato”.
Océanos y hielo: alarmas rojas
Más del 91 % del exceso de energía por efecto invernadero se acumula en los océanos, donde el contenido calorífico alcanzó un nuevo récord histórico en 2025. El calentamiento marino no solo amenaza ecosistemas y biodiversidad, sino que también potencia tormentas, huracanes y pérdida de hielo polar.
- El hielo marino del Ártico registró su mínima extensión anual, y el de la Antártida estuvo entre los más bajos de la historia satelital.
- Los glaciares perdieron masa a un ritmo acelerado, con pérdidas excepcionales en Islandia y la costa del Pacífico de América del Norte.
- El nivel medio del mar continúa su ascenso, dañando ecosistemas costeros, provocando inundaciones y afectando el suministro de agua potable.
Salud y sociedad bajo presión
El informe alerta sobre riesgos crecientes para la salud: enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, se expanden, y el estrés térmico afecta a más de 1 200 millones de trabajadores, especialmente en agricultura y construcción. Además, la inseguridad alimentaria y los desplazamientos masivos de población son cada vez más frecuentes como consecuencia de fenómenos extremos.
“La información climática integrada en sistemas de salud y alertas tempranas es urgente”, subrayó Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM. “Solo la prevención proactiva puede salvar vidas y reducir los impactos económicos y sociales”.
Mensaje final
El Día Meteorológico Mundial 2026, con el lema “Observar hoy para proteger el mañana”, recuerda que las decisiones actuales definirán la supervivencia de nuestro planeta y de las próximas generaciones. La ciencia advierte: el tiempo para actuar es ahora, y la inacción conllevará consecuencias mortales y de larga duración.
Nota de prensa



