El Departamento de Justicia de Estados Unidos identificó a Cilia Flores, exprimera dama de Venezuela, como una figura central en la estructura criminal vinculada al envío masivo de cocaína hacia territorio estadounidense junto con su esposo, Nicolás Maduro, según un documento judicial difundido esta semana.
El texto del indictment acusa a Flores de coordinar una red de tráfico de drogas entre 2004 y 2015, operando con el respaldo de escoltas militares armados y grupos civiles afines al Gobierno para proteger las rutas de cocaína. El escrito también señala que ella y Maduro ordenaron actos de violencia —como secuestros y asesinatos— para sostener sus actividades delictivas.
El documento vincula además a Flores con una red de alto nivel que habría enviado cientos de toneladas de cocaína a Estados Unidos, y la acusa de conspiración para importar cocaína y de posesión y uso ilegal de armas durante actividades de narcotráfico.
Según autoridades estadounidenses, si el caso llega a juicio, Flores podría enfrentar penas muy severas, incluida la posibilidad de cadena perpetua, aunque una reducción de condena de 20 a 30 años se contempla si decide colaborar con la justicia.
Este señalamiento se produce en el contexto de un proceso más amplio en el que, además de Flores y Maduro, están implicados otros allegados acusados de conspiración y delitos relacionados con el tráfico de drogas.



