Dos niños peruanos que fueron intercambiados tras nacer en 2018 en un hospital de la localidad de Jaén fueron devueltos a sus respectivas familias biológicas, acompañados por un equipo de psicólogos que les ayudarán en el proceso, informaron este viernes fuentes judiciales.
Los niños fueron intercambiados poco después de su nacimiento en el Hospital General de Jaén, una localidad ubicada en el norteño departamento de Cajamarca, lo que motivó la impugnación de maternidad interpuesta por una de las dos madres, Ruth Cieza Flores contra la otra, María Chilcón Altamirano, según detalló el Poder Judicial en un comunicado.
Uno de los menores creció en una comunidad del distrito de Chirinos, una zona rural y amazónica, mientras que el otro ha vivido en la ciudad de Jaén.
La confusión se descubrió cuando una de las madres, Ruth Cieza, demandó al padre biológico para reclamar que se hiciera cargo económicamente de su hijo.
Un juez obligó entonces a hacer una prueba de ADN al padre y la madre, que mostró que el niño no era hijo biológico de ninguno de los dos.
Cieza declaró a medios locales que, en ese momento, no lo aceptaba.
«No doctor, él es mi hijo», le decía al juez, quien le respondió: «Es hijo de crianza, pero de sangre no es».
Ahora, un tribunal ordenó la anulación de las actas de nacimiento de los menores, que tienen seis años, y se dispuso que el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil (Reniec) expida nuevas actas consignando a los verdaderos padres del menor.
También requirió al Centro de Salud Morro Solar de Jaén realizar una terapia grupal psicológica a los niños, las dos madres y uno de los padres.
«No sé cómo será en este momento», dijo Chilcón, la madre que descubrió el intercambio gracias a la denuncia de la primera.
La terapia grupal será «fundamental en el proceso de reintegración» y será acompañada por especialistas, «pues los niños han crecido en entornos diferentes a los de su origen biológico, desde diciembre del año 2018», agregó la información.
De este modo, buscan «brindarles a las partes involucradas el soporte psicológico, teniendo en cuenta que los menores cuentan con seis años de edad, por lo cual su adaptación podría ser algo compleja».
Agencias