El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió este jueves en Caracas con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, en un encuentro que refuerza la señal de la administración Trump de considerar al gobierno interino como la vía más inmediata para garantizar la estabilidad del país.
Ratcliffe se convirtió así en el funcionario estadounidense de mayor rango y el primer miembro del gabinete en visitar Venezuela desde la captura de Nicolás Maduro durante una operación en la capital hace casi dos semanas. La reunión se produjo un día después de que Donald Trump conversara telefónicamente con Rodríguez y el mismo día en que recibió a María Corina Machado, líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel.
De acuerdo con un funcionario estadounidense, Ratcliffe acudió por instrucción directa de Trump para transmitir que EEUU espera una mejor relación de trabajo con el gobierno interino. En el encuentro se abordaron temas de cooperación en inteligencia, estabilidad económica y la necesidad de impedir que Venezuela continúe siendo un refugio para adversarios de Estados Unidos, en especial redes de narcotráfico.
La visita, de alto perfil, fue interpretada dentro del entorno político como una señal de respaldo a Rodríguez, lo que ha generado incomodidad en sectores de la oposición. Simpatizantes opositores han expresado frustración por la falta de avances para llevar al poder a Edmundo González, aliado de Machado y considerado ganador de las elecciones de 2024 por observadores internacionales, pese a que Maduro se negó entonces a reconocer los resultados.
Fuentes de la administración Trump indicaron que desde el año pasado se debatía cómo evitar un escenario de caos institucional tras la salida de Maduro. Altos funcionarios advirtieron que desmontar por completo la estructura estatal —incluso para instalar un liderazgo opositor— podría repetir errores cometidos por Estados Unidos en Irak, donde la disolución del aparato estatal derivó en años de inestabilidad.
Evaluaciones internas de la CIA describieron a Rodríguez como una figura pragmática y negociadora, más inclinada a acuerdos que a posiciones ideológicas rígidas. Esa percepción, sumada a su capacidad para mantener el control de las fuerzas de seguridad y la infraestructura básica, llevó a Washington a considerarla la mejor opción para un período de transición.
Desde la operación que derrocó a Maduro, Trump ha hablado poco sobre una restauración inmediata de la democracia y ha centrado su discurso en la reactivación del sector petrolero venezolano con participación de empresas estadounidenses. Aunque el secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró su apoyo a una transición democrática, admitió que la oposición no tiene presencia efectiva dentro del país en el corto plazo.



