El Gobierno de Costa Rica extendió este martes el permiso humanitario otorgado a un grupo de migrantes deportados por Estados Unidos en febrero, y anunció que ahora podrán trabajar legalmente mientras permanecen en el país.
La medida beneficia a personas de 15 nacionalidades, entre ellas Nepal, China, Rusia, Irán, India, Congo, Afganistán y otras. La mayoría llegó en dos vuelos gestionados por Washington como parte de un acuerdo bilateral con la administración Trump, según confirmó el director de Migración, Omer Badilla.
Los migrantes fueron enviados al Centro de Atención Temporal para Migrantes (Catem), en la frontera sur con Panamá. Unos 25 aún permanecen allí voluntariamente. Con esta extensión, podrán moverse libremente y buscar empleo durante seis meses.
Denuncias por detención irregular
ONGs como CEJIL y el Servicio Jesuita para Migrantes denunciaron que los migrantes estuvieron retenidos arbitrariamente por más de 60 días, sin acceso a información adecuada ni atención psicológica. Además, afirman que el Estado violó el principio de no devolución.



