El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, junto a la presidenta electa Laura Fernández, visitaron las instalaciones donde próximamente operará a tiempo completo el nuevo Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO), una infraestructura penitenciaria diseñada para reforzar la seguridad nacional y enfrentar el crimen organizado.
Durante el recorrido, las autoridades destacaron que esta obra responde al llamado de la ciudadanía, que exige mayores medidas de seguridad y acciones contundentes contra las estructuras criminales que afectan al país.
“El gobierno ha sabido escuchar a un pueblo que clama por más seguridad y mano dura contra los criminales”, señaló el mandatario, quien además aseguró que el proyecto quedará adelantado para que la próxima administración continúe su desarrollo y consolidación.

“Nosotros dejaremos esta obra avanzada y, Dios primero, el próximo gobierno se encargará de darle el mejor uso posible”, expresó Chaves.
Inspiración en el modelo penitenciario de El Salvador
El nuevo CACCO se inspira en modelos de seguridad de alta contención implementados en otros países de la región, particularmente en El Salvador, donde el gobierno del presidente Nayib Bukele desarrolló el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), considerado uno de los complejos penitenciarios más grandes y estrictos de América Latina.
El modelo salvadoreño ha sido ampliamente conocido por su enfoque en el aislamiento total de líderes criminales, estrictos controles de seguridad, vigilancia permanente y una infraestructura diseñada para minimizar la comunicación entre internos y estructuras delictivas externas.
El CECOT se convirtió en un referente regional tras ser utilizado como pieza clave en la estrategia salvadoreña contra pandillas y crimen organizado, lo que permitió reducir significativamente los índices de homicidios y delitos violentos en ese país.

Costa Rica busca adaptar elementos de ese modelo a su propio contexto institucional y legal, con el objetivo de fortalecer la capacidad del sistema penitenciario para manejar reclusos considerados de alta peligrosidad y desarticular redes criminales que operan dentro y fuera de las cárceles.
Respuesta a un contexto de creciente inseguridad
La construcción del CACCO ocurre en un momento en el que Costa Rica enfrenta desafíos crecientes en materia de seguridad, relacionados principalmente con el narcotráfico, el crimen organizado y el aumento de delitos violentos.
Autoridades han reiterado que este tipo de infraestructura permitirá una gestión penitenciaria más efectiva y reducirá la influencia que organizaciones criminales ejercen desde centros penitenciarios tradicionales.

El proyecto también representa un cambio en la estrategia de seguridad del país, que históricamente ha apostado por modelos menos restrictivos, pero que ahora incorpora enfoques más rigurosos ante la evolución del crimen organizado en la región.
Una obra con visión de continuidad institucional
El recorrido conjunto entre el presidente en funciones y la presidenta electa refleja, según autoridades, la intención de garantizar continuidad institucional en materia de seguridad pública.
El gobierno actual ha señalado que dejará las bases estructurales y operativas para que el próximo mandato fortalezca el funcionamiento del CACCO y lo integre a una política integral contra el crimen organizado.

Con esta iniciativa, Costa Rica busca fortalecer su sistema de seguridad y enviar un mensaje claro sobre su compromiso de combatir la criminalidad con herramientas modernas y estrategias inspiradas en experiencias regionales que han mostrado resultados significativos.
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