Los Testigos de Jehová han dado un giro importante en su política médica: a partir de ahora, sus fieles pueden decidir extraer y almacenar su propia sangre antes de una cirugía para utilizarla durante la operación si es necesario.
Esta medida no altera la prohibición de recibir transfusiones de sangre de terceros, que sigue vigente. Durante décadas, la organización interpretó ciertos pasajes bíblicos como un rechazo absoluto a cualquier transfusión externa.
El Cuerpo Gobernante, con sede en Estados Unidos, describió el cambio como una “aclaración” de sus enseñanzas, buscando dar mayor libertad a los miembros sin romper la doctrina histórica. La decisión se registra mediante directivas anticipadas, como antes de cualquier intervención médica.
El cambio llega tras polémicos casos judiciales, como el de 2024 en España, donde la justicia europea condenó a un hospital de Madrid por aplicar una transfusión contra la voluntad de una testigo de Jehová, debido a errores en el procedimiento de consentimiento.
Este anuncio marca un hito en la política médica de los Testigos de Jehová, dando a sus miembros más autonomía en decisiones críticas sobre su salud, mientras mantienen la doctrina central sobre la sangre ajena.
Agencias/ EVCR



