El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, confirmó que el ataque armado ocurrido en Bondi Beach, Sídney, fue un acto terrorista premeditado, motivado por una ideología extremista vinculada al Estado Islámico (ISIS).
Albanese afirmó que los responsables planificaron el atentado con antelación y actuaron con la intención deliberada de causar el mayor daño posible contra la comunidad judía, durante una concentración vinculada a la celebración de Hanukkah.
El ataque dejó 15 personas muertas y más de 40 heridas, convirtiéndose en el episodio de violencia armada más grave registrado en Australia en décadas y en el primer atentado terrorista dirigido específicamente contra judíos en el país.
Las autoridades confirmaron que uno de los atacantes murió durante el operativo policial y que el segundo permanece bajo custodia, hospitalizado en estado crítico. El Gobierno ordenó reforzar la seguridad en espacios públicos y lugares de culto en todo el territorio nacional.
“El extremismo violento inspirado en el ISIS es una amenaza real para las democracias”, sostuvo Albanese, quien calificó el ataque como un crimen de odio y terrorismo.



