Beben batidos, toman fotos con el móvil, revisan correos electrónicos y hasta arreglan inodoros: los astronautas a bordo de la nave Orión muestran que la vida en el espacio también tiene su lado cotidiano.
Los cuatro miembros de la misión, que se dirigen hacia la Luna, combinan tareas inéditas con las pequeñas rutinas de la vida diaria, todo dentro de un espacio equivalente a dos minivanes.
La especialista de misión Christina Koch, la primera mujer en viajar al espacio profundo, comparó la preparación de esta misión de 10 días con organizar un viaje de campamento. “Representa unión y algo un poco fuera de lo común”, explicó en un video difundido por la NASA.
Las raciones de Orión incluyen tortillas, café, carne de res a la barbacoa y cinco tipos de salsa picante. Y aunque cuentan con el primer baño real para misiones de espacio profundo, inicialmente presentó problemas. Koch lo resolvió con éxito: “Estoy orgullosa de llamarme la fontanera del espacio”, dijo entre risas.
El cubículo del baño es ruidoso, por lo que los astronautas deben proteger sus oídos. Para el canadiense Jeremy Hansen, es “el único lugar donde podemos sentirnos solos por un momento”.
No todo es tan simple: el comandante Reid Wiseman tuvo problemas con su correo electrónico y con Microsoft Outlook, solucionados gracias al equipo del Centro de Control de Misión en Houston.
El sueño también requiere adaptación: los astronautas usan bolsas de dormir sujetas a las paredes para no flotar mientras descansan. “Christina ha estado durmiendo cabeza abajo, como un murciélago”, contó Wiseman.
Además, la rutina incluye 30 minutos diarios de ejercicio con un dispositivo tipo yoyo que combina entrenamiento aeróbico y de resistencia, esencial para contrarrestar los efectos de la microgravedad en huesos y músculos.
A pesar de la exigencia de la misión, hay momentos de diversión. Hansen aseguró que flotar le hace sentir “como un niño”, mientras que Victor Glover, primer astronauta negro en sobrevolar la Luna, recordó la emoción del despegue: “Intentas mantenerte profesional, pero el niño que llevas dentro quiere salir y gritar”.
Entre experimentos, maniobras y pruebas científicas, los astronautas de Orión demuestran que incluso en el espacio profundo, hay lugar para la ligereza y la vida cotidiana.



