El Gobierno de Costa Rica solicitó a EEUU una pausa en la aplicación del nuevo arancel del 15 % que afectará a las exportaciones ticas a partir del 7 de agosto, según confirmó el Ministerio de Comercio Exterior (Comex) en un comunicado oficial.
La medida forma parte del plan arancelario del expresidente Donald Trump, que impone nuevas tarifas a unos 40 países con los que EEUU mantiene un déficit comercial, entre ellos Costa Rica, Ecuador, Venezuela y Bolivia.
“Solicitamos una pausa mientras avanzan las negociaciones”, indicó Comex, sin precisar si ya hubo respuesta oficial de Washington.
Exportaciones exitosas, pero con consecuencias
Según el Gobierno costarricense, la decisión de EEUU responde al superávit comercial que Costa Rica mantiene con ese país, producto del éxito de sus exportaciones.
Costa Rica exporta a EEUU el 47 % de su producción externa, lo que lo convierte en su principal socio comercial. Además, el 70 % de la inversión extranjera directa en el país proviene del mercado estadounidense.
Exportadores en alerta: “Puede afectar miles de empleos”
La Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) expresó su preocupación por el impacto del arancel en la competitividad, la inversión extranjera y el empleo.
“El sector exportador genera 710.000 empleos directos, un 33 % del total nacional”, afirmó Víctor Pérez, presidente de Cadexco.
El gremio advirtió que, sumado a otros problemas estructurales como el tipo de cambio, infraestructura rezagada y trabas al comercio, este nuevo gravamen podría poner en riesgo la permanencia de empresas y nuevos proyectos de inversión.
Llamado urgente a una respuesta política
Cadexco pidió al Ejecutivo costarricense un acercamiento presidencial directo con EEUU, además de aprobar leyes clave como la jornada 4×3, fortalecer los regímenes de zonas francas, modernizar la infraestructura y mejorar la educación técnica.
El gobierno ya había iniciado una mesa de negociación tras el primer anuncio de aranceles en abril, cuando Trump propuso un 10 %. Pero el pasado 31 de julio anunció la nueva tarifa mínima de 15 % para los países sin acuerdo comercial vigente o con balanza desfavorable, y 30 % para otros mercados más alejados de las condiciones de libre comercio.



