Funcionarios de Estados Unidos han señalado que Cuba habría revendido una parte significativa del petróleo importado desde Venezuela, una práctica que ha generado inquietud en el contexto de la crisis energética y humanitaria que enfrenta la isla caribeña. Washington atribuye la situación tanto a la escasez de suministro como a la gestión interna de La Habana.
De acuerdo con un alto funcionario estadounidense citado por medios independientes, Cuba recibía cerca de 70.000 barriles de petróleo venezolano al día entre finales de 2024 y 2025, una parte del cual —alrededor de 40.000 barriles diarios, cerca del 60%— habría sido reenviado a mercados en Asia para su comercialización. Esta reventa contrasta con la crisis de energía y combustibles que vive la población en la isla, donde los apagones y la escasez se han vuelto habituales.
La denuncia se ha producido en un momento de mayor presión de Estados Unidos sobre Cuba, en medio de tensiones que incluyen restricciones a la llegada de crudo venezolano tras acciones contra la flota petrolera vinculada a Caracas. Washington ha incrementado además la ayuda humanitaria dirigida a la población cubana, aunque autoridades estadounidenses han subrayado que estas acciones no compensan los efectos acumulados de la escasez de combustible.
En paralelo, la administración estadounidense ha reforzado sanciones y advertido a terceros países sobre posibles medidas si mantienen suministros petroleros a la isla, lo que ha afectado las rutas energéticas tradicionales. Cuba, por su parte, ha atribuido parte de sus dificultades energéticas a las sanciones y al embargo estadounidense, denunciando que estas medidas agravan la escasez de insumos básicos.
La combinación de menor llegada de crudo desde Venezuela, la reventa de parte de ese petróleo y las limitaciones para acceder a suministros de terceros ha profundizado la crisis energética en la isla, con racionamientos de combustible y restricciones en servicios públicos que afectan a amplios sectores de la población.
Agencias



