La relación entre Estados Unidos y la OTAN atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, marcada por una escalada de críticas del presidente Donald Trump, quien incluso ha vuelto a plantear la posibilidad de retirar a su país de la alianza.
En medio de este clima, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se reúne en Washington con Trump y altos funcionarios estadounidenses en un intento por contener las tensiones.
El mandatario ha cuestionado duramente a los aliados europeos, especialmente por su falta de apoyo en el conflicto con Irán y por negarse a facilitar operaciones militares relacionadas con el estrecho de Ormuz.
Trump también ha insistido en que los países miembros no aportan lo suficiente en defensa. “Se están aprovechando de nosotros”, afirmó, al exigir mayores contribuciones económicas y advertir que EE.UU. solo permanecerá en la alianza si los aliados “pagan sus facturas”.
Las críticas se han intensificado en las últimas semanas, luego de que la OTAN no respaldara plenamente las acciones de Washington en Oriente Medio. El presidente ha llegado a calificar a la organización como un “tigre de papel” y ha dejado abierta la posibilidad de una salida, lo que aumenta la incertidumbre sobre el futuro de la alianza militar.



