En la mañana del Jueves Santo, el Papa León XIV presidió su primera Misa Crismal en la Basílica de San Pedro, donde bendijo y consagró los santos óleos que se emplearán en la vida sacramental de la Iglesia.
Durante la ceremonia, el Pontífice añadió bálsamo al santo crisma —símbolo del “buen olor de Cristo”— y sopló sobre el óleo, evocando el don del Espíritu Santo. Este aceite sagrado se utilizará en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y el Orden Sagrado dentro de la diócesis de Roma.
La Misa Crismal es un rito fundamental que refuerza la comunión del Papa con los sacerdotes y la comunidad católica, marcando un momento clave en la preparación litúrgica de la Semana Santa.
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