El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la polémica al afirmar que “Cuba es la siguiente”, en medio de su discurso sobre política exterior y acciones recientes en otros países.
La declaración se produjo durante un foro de inversión en Miami (FII Priority), donde el mandatario defendió su línea dura y aseguró que su movimiento busca “fuerza” y “victoria”. Aunque intentó restarle importancia a sus palabras, terminó repitiendo la frase entre risas, sin ofrecer detalles concretos sobre posibles medidas hacia la isla.
Trump también desestimó que sus decisiones en escenarios como Venezuela o Irán hayan debilitado el respaldo dentro de su base política, incluso en sectores que tradicionalmente rechazan intervenciones en el extranjero.
Las tensiones con Cuba se producen en un contexto de fuerte presión económica, marcada por restricciones energéticas que han agravado la crisis interna del país, con apagones, escasez de alimentos y protestas.
Desde La Habana, el presidente Miguel Díaz-Canel ha advertido que cualquier agresión externa enfrentará una respuesta firme, aunque mantiene abiertos canales de diálogo con Washington en medio del deterioro de la situación.
Las relaciones entre ambos países, históricamente tensas desde la revolución de 1959, atraviesan una nueva etapa de incertidumbre bajo la actual estrategia estadounidense hacia la región.



