El Gobierno de Estados Unidos movilizó este lunes a agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en varios aeropuertos del país con el objetivo de apoyar a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA) ante la escasez de personal y las largas filas registradas en terminales clave.
Tom Homan, zar de la frontera en la Casa Blanca, indicó que oficiales del ICE serán enviados a catorce aeropuertos estadounidenses, entre ellos el de Chicago-O’Hare, John F. Kennedy y Newark, así como el Louis Armstrong de Nueva Orleans, los internacionales Southwest de Florida, y Filadelfia y Pittsburgh, informó la cadena CNN.
Una portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) señaló a NBC News que la Casa Blanca busca “desplegar a cientos de agentes del ICE en aeropuertos afectados negativamente por la falta de personal”.
El despliegue no se limitará a control migratorio: Homan explicó que los oficiales ayudarán a la TSA en tareas que no requieren conocimientos especializados, como supervisar salidas, organizar colas y gestionar multitudes. En el caso del aeropuerto de LaGuardia, en Queens, Nueva York, su apertura se retrasó hasta al menos las 14:00 hora local (18:00 GMT) debido a un accidente entre un avión y un camión de bomberos en pista.
El alcalde de Atlanta, Andre Dickens, aclaró que el apoyo federal “no tiene como objetivo realizar actividades de control migratorio”, pero la medida generó críticas de la oposición. La congresista Mikie Sherrill, de Nueva Jersey, cuestionó que agentes sin preparación específica sean enviados para tareas críticas, mientras que el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, consideró “inaceptable” que viajeros y trabajadores se vean afectados por “juegos políticos”.
La escasez de personal en la TSA se ha agravado desde febrero, cuando muchos trabajadores permanecen sin recibir salario debido al cierre parcial del Gobierno y la falta de financiamiento al DHS, dependencia que supervisa a la TSA y las agencias migratorias. Esto ha generado largas filas en aeropuertos como Atlanta, JFK y Nueva Orleans, provocando bajas voluntarias y despidos entre los empleados.
Homan afirmó que los demócratas “han paralizado al Gobierno y castigado a los hombres y mujeres de la TSA por no estar de acuerdo con la aplicación de la ley de inmigración”.



