Más de 8 millones de venezolanos han salido del país.
La migración venezolana se mantiene como la mayor crisis de desplazamiento en la historia reciente de América Latina. Según datos de organismos internacionales como la ACNUR y la OIM, más de 7,9 millones de venezolanos han abandonado su país hasta 2025.
Las estimaciones más recientes elevan la cifra a más de 8,7 millones de migrantes y refugiados venezolanos entre 2025 y 2026, consolidando una tendencia que, aunque más lenta, sigue en crecimiento.
De ese total, cerca de 6,7 millones se encuentran en América Latina y el Caribe, lo que confirma que la crisis migratoria venezolana tiene un carácter principalmente regional.
Principales países receptores de migrantes venezolanos
América Latina continúa siendo el principal destino de la diáspora venezolana, con una concentración significativa en países de la región.
🇨🇴 Colombia, el mayor receptor
Colombia se mantiene como el principal país de acogida, con aproximadamente:
- 2,8 millones de venezolanos
El país ha implementado procesos de regularización masiva, convirtiéndose en un referente regional en políticas migratorias.
🇵🇪 Perú, segundo destino histórico
Perú alberga alrededor de:
- 1,7 millones de venezolanos
Durante años ha sido uno de los destinos más importantes para quienes salen de Venezuela.
🇧🇷 Brasil y 🇨🇱 Chile
- Brasil: más de 700.000 migrantes
- Chile: entre 600.000 y 700.000 venezolanos
Ambos países han visto un crecimiento sostenido en los últimos años.
🇪🇨 Ecuador y 🇦🇷 Argentina
- Ecuador: cerca de 500.000 venezolanos
- Argentina: más de 130.000
Estos países siguen siendo destinos relevantes dentro del mapa migratorio regional.
¿Cómo están cambiando los flujos migratorios?
Aunque la migración venezolana continúa, los patrones han cambiado significativamente entre 2025 y 2026.
Migración más lenta, pero constante
Los organismos internacionales coinciden en que:El flujo migratorio no se ha detenido, pero ha disminuido en intensidad en comparación con años anteriores.
Nuevas rutas migratorias
Se observa un cambio importante en los destinos:
• Menor migración hacia Estados Unidos
• Mayor permanencia en América Latina
• Crecimiento de países de tránsito como México y Centroamérica
Mayor asentamiento en países de acogida
Una de las tendencias más relevantes es que los migrantes venezolanos están dejando de ser población en tránsito.
• Cerca del 68% se encuentra en condición regular
• Más del 30% sigue en situación irregular
Esto evidencia un proceso de integración progresiva, aunque con desafíos importantes.
Persisten condiciones de vulnerabilidad
A pesar de los avances, millones de migrantes enfrentan dificultades:
• acceso limitado a servicios de salud
• empleo informal
• barreras para regularización
Se estima que más de 4 millones de venezolanos requieren asistencia humanitaria en la región.
Tendencias clave de la migración venezolana
El comportamiento migratorio actual permite identificar varios cambios estructurales:
- Regionalización de la migración
La mayoría de los venezolanos permanece en América Latina, consolidando a la región como principal espacio de acogida.
2. Migración más permanente
Cada vez más migrantes están estableciendo proyectos de vida en los países receptores.
3. Integración económica creciente
A pesar de la informalidad, los venezolanos están:
- creando emprendimientos
- participando en el mercado laboral
- aportando a las economías locales
4. Cambio en la narrativa migratoria
La migración venezolana evoluciona desde una crisis humanitaria hacia un proceso de integración social y económica.
Centroamérica y Costa Rica: destino emergente
En los últimos años, Centroamérica ha ganado relevancia dentro del mapa migratorio.
Países como Costa Rica y Panamá se posicionan como:
- destinos emergentes
- puntos de tránsito
- espacios de integración
La migración venezolana en 2025–2026 muestra un cambio significativo:
✔ continúa siendo masiva
✔ se desacelera, pero no se detiene
✔ se consolida en América Latina
✔ avanza hacia la integración
Lejos de desaparecer, el fenómeno migratorio venezolano entra en una nueva etapa, marcada por la estabilidad relativa de los flujos y el desafío de construir oportunidades en los países de acogida.



