El Gobierno de Pakistán descartó cualquier negociación con el régimen talibán en Afganistán, un día después de que Kabul planteara una salida diplomática a la creciente tensión militar.
El portavoz del primer ministro paquistaní, Mosharraf Zaidi, afirmó en la televisión estatal que no habrá conversaciones mientras continúen los ataques desde territorio afgano. Islamabad aseguró que mantendrá activa la operación “Ghazb lil Haq” contra lo que considera amenazas terroristas.
La negativa coincide con nuevos enfrentamientos a lo largo de la Línea Durand, frontera de facto entre ambos países. Estados Unidos respaldó el derecho de Pakistán a defender su territorio en medio de la escalada.
Desde Kabul, el portavoz talibán Zabihullah Mujahid dijo que su gobierno está dispuesto a resolver la crisis por la vía política. El ministro de Exteriores afgano, Amir Khan Muttaqi, inició contactos con Arabia Saudita y Qatar en busca de mediación.
Según autoridades paquistaníes, en la ofensiva murieron más de 300 combatientes talibanes y fueron destruidas decenas de posiciones y vehículos. El Ministerio de Defensa del Emirato Islámico de Afganistán informó, por su parte, de bombardeos contra bases paquistaníes en Miranshah y Spinwam en represalia.
El trasfondo de la crisis es la acusación de Islamabad de que Kabul protege al Tehrik-e-Taliban Pakistan, grupo insurgente responsable de múltiples atentados en Pakistán, lo que ha deteriorado aún más la ya frágil relación bilateral.



