El ataque de EEUU e Israel contra Irán amenaza con sacudir los mercados energéticos. Analistas advierten que una escalada prolongada podría llevar el precio del petróleo hasta los 100 dólares por barril si se ve afectada la producción o exportación iraní.
Irán concentra cerca del 10% de las reservas mundiales de crudo y produce alrededor de 3,3 millones de barriles diarios. Entre el 80% y el 90% de ese volumen tiene como destino China. Aunque Europa no compra petróleo iraní de forma directa, el impacto indirecto podría sentirse en los mercados globales, ya que Teherán es uno de los principales productores de la OPEP.
Uno de los mayores temores es un eventual bloqueo del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula cerca del 20% del crudo mundial. Cualquier interrupción en esa ruta elevaría la presión sobre la oferta global.
El economista Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, advierte que un recorte en la capacidad productiva iraní podría tensionar el mercado y acelerar el alza de precios.
La clave es clara: menos oferta en un mercado ya sensible implica petróleo más caro. Y eso tendría efecto directo en la inflación, los costos de gasolina y transporte, además de presionar a los bancos centrales a endurecer su política monetaria si la crisis se prolonga.



