El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) considera que la muerte del narcotraficante mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, no significará una reducción del tráfico de drogas en Centroamérica, sino una reorganización interna de las estructuras criminales.
El director interino del OIJ, Michael Soto, explicó que el impacto más fuerte se sentirá en México, mientras que en el resto de la región las operaciones ilícitas continuarían con ajustes en el liderazgo y funcionamiento de los grupos.
Según el funcionario, la ubicación estratégica de Costa Rica seguirá siendo clave para las redes del narcotráfico, que utilizan el país como punto logístico para recibir, almacenar y redistribuir cargamentos provenientes de otras naciones.
Soto describió esta dinámica como una especie de “servicio tercerizado”, en el que estructuras locales facilitan operaciones a organizaciones criminales transnacionales, una práctica que, a su juicio, no variará pese a la caída del capo mexicano.
Alerta migratoria tras operativo en México
Ante el nuevo escenario, el Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica activó una alerta migratoria para reforzar la vigilancia sobre vuelos procedentes de México y sus conexiones internacionales. La medida busca impedir el ingreso de personas vinculadas al narcotráfico.
Las autoridades costarricenses coordinan acciones con la Drug Enforcement Administration (DEA) y la U.S. Customs and Border Protection (CBP), con el fin de fortalecer los controles mediante el intercambio de información de inteligencia.
Oseguera Cervantes murió durante un operativo realizado en Tapalpa, en el estado de Jalisco, a unos 130 kilómetros de Guadalajara. La acción fue ejecutada por fuerzas federales mexicanas con apoyo de inteligencia estadounidense.
De acuerdo con el Ejército mexicano, los uniformados respondieron a una agresión armada, lo que dejó varios presuntos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación abatidos y otros heridos. Entre los fallecidos se encontraba el líder del grupo criminal, considerado uno de los hombres más buscados por las autoridades de México y Estados Unidos, que ofrecían una recompensa millonaria por información que facilitara su captura.
Aunque su muerte representa un golpe simbólico para la organización, las autoridades costarricenses estiman que el negocio del narcotráfico en la región continuará operando con nuevas alianzas y liderazgos.



