La decisión de las autoridades rusas de ralentizar el funcionamiento de Telegram ha provocado una ola de cuestionamientos por parte de militares, blogueros y dirigentes políticos, quienes advierten que la medida afecta directamente las comunicaciones en el frente de batalla en Ucrania.
Durante una sesión en la Duma, el diputado Serguéi Mirónov criticó duramente las restricciones y aseguró que la plataforma es una de las principales vías de contacto entre los soldados y sus familias. Su partido, junto al Partido Comunista, intentó impulsar una revisión de las medidas, pero la propuesta fue rechazada por la mayoría oficialista.
Preocupación por seguridad y comunicaciones
Mirónov también solicitó al Consejo de Seguridad que evalúe la pertinencia de las limitaciones impuestas por el regulador Roscomnadzor. Argumentó que la ralentización puede afectar la difusión de alertas en regiones fronterizas, especialmente ante posibles ataques.
Otros legisladores señalaron que Telegram se ha convertido en un canal clave para corresponsales militares y sectores que respaldan la campaña rusa en Ucrania.
Impacto más allá del frente militar
Las críticas no se limitan al ámbito político. Canales vinculados a blogueros militares alertaron sobre fallos en la coordinación en zonas de combate y cuestionaron la falta de alternativas tecnológicas eficaces.
Además, sectores como el tecnológico y el turístico expresaron preocupación. Medios económicos locales advierten que la medida podría afectar el desarrollo de aplicaciones móviles y dificultar la comunicación entre operadores turísticos y clientes, especialmente extranjeros.
El debate surge en un contexto en el que también se reportan presiones sobre otras plataformas de mensajería, lo que amplía la discusión sobre el control digital y sus consecuencias en Rusia.



