“Cualquier camino hacia la reconciliación nacional comienza por una verdad ineludible: no puede haber reconciliación mientras existan presos políticos”, con este señalamiento, la diputada de la legítima Asamblea Nacional, Elimar Díaz, inició su intervención en el “Debate sobre la situación de los ciudadanos presos políticos y la necesidad de conducir a la sociedad venezolana hacia un proceso de reconciliación y respeto de los derechos humanos”, celebrado este viernes 6 de febrero.
En su participación, además, destacó que hablar hoy de los presos políticos en Venezuela “no es un acto discursivo, sino una urgencia humana, un deber moral y una responsabilidad política”.
Asimismo, refirió que no habrá paz sin reconocimiento del daño causado, no habrá sanación sin verdad y tampoco habrá reconciliación si no se restituyen los derechos de quienes fueron perseguidos.
“La reconciliación no se decreta; se construye con hechos concretos como la libertad, la verdad, la reparación y el respeto irrestricto a los derechos humanos”.
Cabe destacar que, a la fecha, según la ONG Foro Penal, quedan tras las rejas más de 600 presos políticos que esperan libertad plena.
“Justicia sin revancha”
Con el compromiso personal, moral y ético de seguir en pie de lucha hasta lograr la libertad de cada uno de los presos políticos, y de continuar firmes en la búsqueda de justicia para cada uno de quienes fueron privados de libertad y torturados psicológica y físicamente, la diputada Elimar Díaz reiteró que la libertad de Venezuela está íntimamente ligada a la libertad de cada uno de ellos.
“A quienes hoy siguen injustamente detenidos, a sus familias y a quienes han resistido en silencio, a quienes fueron forzados al exilio, a quienes aún cargan cicatrices visibles e invisibles les digo: no están solos. Desde esta Asamblea Nacional legítima afirmamos con firmeza: no habrá paz sin reconocimiento del daño causado, no habrá sanación sin verdad y no habrá reconciliación si no se restituyen los derechos de quienes fueron perseguidos”.
Hizo un llamado a sus colegas diputados, a quienes pidió asumir el “compromiso histórico de construir justicia sin revancha, pero con consecuencias; justicia que no borra el pasado, sino que lo enfrenta; justicia que garantice que nunca más el poder sea usado para sembrar el terror, para destruir una sociedad, para acabar literalmente con la vida de miles de inocentes”.
Historias de terror y dolor
La joven parlamentaria zuliana aprovechó la oportunidad para denunciar que una vez más en Venezuela “la tortura no fue un exceso ni un error, sino un sistema utilizado para sembrar miedo y castigar la disidencia”.
“No hubo justicia cuando se encarceló la disidencia; hubo miedo convertido en política de Estado. Detrás de cada preso político del régimen Chávez–Maduro–Delcy Rodríguez hay historias de dolor: familias separadas, madres que esperan, hijos que crecieron con una ausencia forzada y vidas marcadas por el castigo de pensar distinto”.
Para finalizar, Díaz recordó que la represión ejecutada en Venezuela por el régimen durante casi 30 años no distinguió militancias ni cargos: alcanzó a ciudadanos comunes, activistas, periodistas, diputados, amigos y familiares.
“No estamos aquí para pasar la página, sino para leerla en voz alta, para que el país y el mundo no vuelvan a repetir esta historia. La reconciliación no se decreta, sino que se construye con hechos concretos: libertad, verdad, reparación y respeto irrestricto a los derechos humanos”.



