El icónico fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina permanecerá completamente cubierto durante los próximos tres meses mientras se realiza una restauración extraordinaria.
Una lona de alta definición reproducirá la obra para los visitantes, mientras los restauradores trabajan para eliminar un velo blanquecino que ha opacado los colores y contrastes originales del mural.
El Juicio Final, pintado entre 1536 y 1541 por encargo del papa Clemente VII, ya había sido restaurado en 1994, cuando se recuperó gran parte de su esplendor original. Esta nueva intervención busca recuperar la intensidad cromática y los detalles expresivos que Miguel Ángel plasmó hace casi 500 años.
Según la dirección de los Museos Vaticanos, el trabajo permitirá restaurar plenamente la complejidad formal y expresiva del fresco, preservando uno de los tesoros artísticos más importantes del mundo.



