Mariana González de Tudares denunció este lunes haber sido víctima de tres episodios de extorsión para forzarla a presionar a su padre, Edmundo González Urrutia, con el fin de que abandonara su lucha política a cambio de la libertad de su esposo, Rafael Tudares Bracho.
Según su testimonio, las extorsiones ocurrieron en sedes diplomáticas, espacios vinculados a la Iglesia y oficinas de organizaciones de derechos humanos, y en todos los casos hubo testigos presenciales.
González afirmó que su esposo es inocente y que fue condenado a 30 años de prisión sin pruebas, en un proceso que calificó como un fraude judicial. Denunció además que nunca tuvo acceso al expediente, que no pudo nombrar defensa privada y que la única audiencia fue sumaria.
“No existen testigos, evidencias ni hechos que constituyan delito. Rafael es inocente”, subrayó.
También aseguró que la detención y condena de su esposo forman parte de una venganza política indirecta contra su familia.
“Devuélvanme a Rafael. Él pertenece a su hogar, con sus hijos, con su mamá y con su esposa”, expresó, al tiempo que pidió justicia y el fin de lo que calificó como una persecución arbitraria.





