En entrevista exclusiva con el medio digital El Venezolano Colombia, el profesor Ronal Rodríguez, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario en Bogotá, analizó el nuevo panorama político que enfrenta Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro. El académico advirtió que, lejos de abrirse una transición hacia la democracia, el país podría estar entrando en una fase de mayor consolidación del chavismo bajo nuevas dinámicas de poder.
JRV: Profesor, ayúdenos a entender los hechos recientes. ¿Qué escenario político se plantea hoy en Venezuela tras la captura de Maduro?
RR: Lamentablemente, estamos frente a una dictadura sin dictador. Todo parece indicar que Estados Unidos está dispuesto a mantener una relación con esa dictadura, siempre que se alinee con los intereses de la administración de Donald Trump. Es un momento difícil, porque lo que fue una gesta democrática por el regreso de la participación política ahora se ve comprometida. No veo garantías de una transición hacia la democracia, sino más bien un recrudecimiento del régimen chavista. Los demócratas debemos hacer presión para evitar la consolidación de esa dictadura.
JRV: ¿Está dispuesto Donald Trump a sacrificar su discurso histórico de defensa de la democracia a cambio del petróleo venezolano?
RR: Si miramos ejemplos como Arabia Saudita, podemos ver cómo EE.UU. ha mantenido alianzas con regímenes que violan derechos humanos. En el caso venezolano, el régimen tiene un compás de espera para alinearse con los intereses estadounidenses. Trump no entiende la región, actúa reactivamente y sin conocimiento profundo de lo que pasa en América Latina. Pero el verdadero problema es el secretario de Estado, Marco Rubio, quien sí conoce la situación venezolana, pero ha decidido alinearse pragmáticamente con Delcy Rodríguez y el chavismo. Eso no justifica el desprecio hacia María Corina Machado ni hacia la voluntad democrática de la mayoría de los venezolanos.
JRV: Sobre ese punto, ¿considera usted que hay un desprecio explícito hacia María Corina Machado por parte del Presidente Trump?
RR: Totalmente. María Corina no solo es la lideresa de la oposición, es el resultado de una gesta democrática de más de tres años, avalada por Estados Unidos, Noruega, Catar y México. Obtuvo más del 93 % de los votos en las primarias y representa una mayoría. El desprecio hacia ella y hacia Edmundo González Urrutia es un error estratégico y simbólico grave por parte de EE.UU. La dictadura continúa, y no se puede permitir que se minimice el papel de quienes han luchado democráticamente por años.
JRV: Ayer circularon informes de que la CIA habría recomendado a Trump no considerar a María Corina en esta fase inicial tras la captura por no tener poder armado ni presencia interna. ¿Qué opina?
RR: Eso responde a la frustración que dejó el apoyo a Juan Guaidó en la primera administración Trump. Algunos sectores de la oposición fallaron, sí, pero no se puede generalizar. Venezuela no ha recurrido a la vía armada porque su pueblo es profundamente demócrata. La apuesta ha sido siempre por herramientas electorales. Que EE.UU. no entienda eso es doloroso. No se puede justificar una deriva pragmática que ignore esa realidad. La dictadura sigue controlando todas las instituciones, pero los demócratas deben seguir exigiendo respeto y coherencia.
JRV: ¿Cree que Delcy Rodríguez le está rindiendo cuentas a Donald Trump o lo está engañando?
RR: Delcy Rodríguez es una mujer absolutamente pragmática que busca la supervivencia del régimen. No va a ser la Joaquín Balaguer ni la Adolfo Suárez de Venezuela. Ya en 2015, cuando era canciller, demostró que era capaz de firmar acuerdos y luego negarlos públicamente. Es probable que esté jugando a obtener concesiones de EE.UU., pero no se le puede considerar garante de una transición. La revolución bolivariana ha demostrado habilidad para pactar sin ceder el poder real. Subestimar a este régimen es peligroso. Y no olvidemos: el petróleo es de los venezolanos, no de EE.UU.
JRV: ¿Qué efectos pueden tener estos hechos en Colombia? ¿Cómo interpreta la reacción del presidente Gustavo Petro frente a lo que pasa en Venezuela?
RR: La relación EE.UU.–Colombia está en su peor momento. EE.UU. ha recortado significativamente la cooperación y asistencia al desarrollo. Petro y Trump, aunque se odian, son muy parecidos: ambos actúan por impulso y usan las redes como vía diplomática. Que EE.UU. haya incluido a Petro en la lista OFAC es una sanción injustificada. Petro será tal vez el peor presidente de Colombia en décadas, pero no es un narcotraficante. Las acusaciones sin pruebas solo fortalecen su discurso victimista y populista. Afortunadamente, las instituciones colombianas siguen siendo sólidas y no permitirán una deriva autoritaria.
JRV: Para cerrar, ¿lo ocurrido en Venezuela es una oportunidad real para recuperar la democracia?
RR: Sí, aunque sea pequeña, existe una ventana de oportunidad. La captura de Maduro fue una operación impecable, casi de película, y ha fracturado el statu quo del régimen. Pero esa posibilidad se ve amenazada por el propio discurso de EE.UU. que, al buscar acuerdos con el chavismo, debilita el papel de los demócratas venezolanos. Los venezolanos en el exterior deben presionar a sus legisladores para que la causa democrática no se pierda en una lógica de intereses económicos. Venezuela puede ser una lección para toda América Latina: las democracias se defienden, incluso cuando mueren por medios electorales.
Con información de El Venezolano Colombia



