Debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos, una gran cantidad de crudo venezolano permanece “atrapado” en el mar. La firma TankerTrackers reportó que cerca de 17,5 millones de barriles, equivalentes a unos 900 millones de dólares, están retenidos en buques que no pueden zarpar.
Según la consultora, Venezuela no puede suministrar barriles a nadie más que a Chevron, que es la única empresa con autorización del Departamento del Tesoro de EE. UU. para exportar petróleo del país.
Con 33 tanqueros estancados, esta estrategia de presión busca limitar la liquidez de PDVSA y ha colocado a la industria petrolera venezolana en una situación operativa crítica, dificultando la exportación de crudo y afectando el flujo de ingresos habituales de la estatal.



