El Departamento de Guerra de EEUU salió al paso este martes y aseguró que el almirante Frank Bradley actuó “de manera correcta” al ordenar un segundo ataque contra una presunta narcolancha en el Caribe, una operación que terminó con la muerte de los dos únicos sobrevivientes del primer bombardeo. Según el Pentágono, la acción se ajustó a la legalidad y forma parte de la ofensiva antidrogas ordenada por el presidente Donald Trump.
La portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, afirmó que Bradley “contó con autorización clara y de larga data” y que la misión fue revisada por “los mejores asesores militares y civiles”. Bradley dirigía el Comando de Operaciones Especiales Conjunto cuando se ejecutó el ataque.
El Washington Post reveló que el 2 de septiembre se lanzó un segundo bombardeo para eliminar a dos sobrevivientes, lo que desató cuestionamientos internacionales. La Casa Blanca y el Pentágono han calificado de falsas esas acusaciones, insistiendo en que EEUU tiene derecho a frenar el tráfico de drogas por vía marítima.
Desde que comenzó la campaña militar en agosto, Washington ha ejecutado 21 ataques contra embarcaciones sospechosas, dejando 82 muertos, según cifras oficiales. El Pentágono también defendió la operación en un inusual encuentro con la prensa tras retirarle las credenciales a varios medios por negarse a nuevas restricciones informativas.
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