La tensión militar en el Caribe aumenta tras la confirmación de que el USS Iwo Jima y el USS Gravely se encuentran ya en una posición estratégica frente a las costas venezolanas. Las imágenes satelitales revelan que ambos buques están lo suficientemente cerca para ejecutar operaciones de ataque en cualquier momento, según Newsweek.
El despliegue se produce después de los recientes ataques aéreos de Estados Unidos contra embarcaciones vinculadas a cárteles del narcotráfico, que Washington asocia con Caracas, lo que refuerza las sospechas de que el Pentágono se prepara para una escalada militar en la región.
Operación de gran escala
El USS Iwo Jima, un buque anfibio con más de 1.600 marines, lidera un grupo de ataque que incluye destructores equipados con misiles Tomahawk y aeronaves AV-8B Harrier y MV-22 Osprey. Estas unidades permiten realizar asaltos anfibios, incursiones de precisión y operaciones de respuesta rápida en toda la región caribeña.
El USS Gravely, por su parte, completó una visita de cuatro días a Trinidad y Tobago, donde realizó ejercicios conjuntos con las fuerzas locales. Desde Caracas, el régimen de Nicolás Maduro calificó la presencia de los buques como una “provocación directa”, mientras que funcionarios estadounidenses aseguran que se trata de una operación “contra las redes de narcotráfico con apoyo estatal”.
Presión creciente
Con más de 10.000 efectivos desplegados, aviones de combate y submarinos, EEUU demuestra su disposición a ampliar su campaña antidrogas hacia el territorio venezolano. Analistas advierten que la situación podría escalar si el Pentágono decide avanzar con operaciones de “contención o ataque limitado” en las próximas semanas.
El expresidente Donald Trump afirmó recientemente que “el tráfico de drogas por mar está casi detenido, y ahora lo detendremos también por tierra”. Desde Washington, legisladores republicanos como Rick Scott han sugerido que “si Maduro fuera inteligente, ya estaría en Rusia o China”.
Mientras tanto, las Fuerzas Armadas de Venezuela permanecen en alerta máxima, y la comunidad internacional observa cómo el Caribe se convierte nuevamente en un tablero de confrontación entre EEUU y el chavismo.



