Dos senadores demócratas presentaron una resolución en el Congreso de EEUU pidiendo que se detengan los ataques militares no autorizados contra embarcaciones venezolanas en el Caribe.
La medida fue introducida por Adam Schiff (California) y Tim Kaine (Virginia) tras los bombardeos del 2 y 15 de septiembre, que dejaron 14 muertos. La Casa Blanca aseguró que las operaciones formaban parte de una campaña contra los cárteles de la droga venezolanos, acusados de contrabandear fentanilo hacia EEUU.
Sin embargo, expertos legales han cuestionado la legalidad de estas acciones y los senadores denuncian falta de pruebas sobre la amenaza o la base legal del uso de la fuerza.
“Hacer estallar barcos sin justificación legal arriesga arrastrar a EEUU a otra guerra”, advirtió Schiff.
Kaine, firme defensor de limitar los poderes de guerra presidenciales, señaló:
“El presidente Trump no tiene autoridad legal para lanzar ataques militares en el Caribe ni en el hemisferio occidental”.
El Pentágono realizó esta semana una reunión clasificada con congresistas, pero los legisladores siguen exigiendo explicaciones. La resolución aclara que no buscan impedir la autodefensa ante un ataque armado, pero enfatiza que “el tráfico de drogas no constituye un ataque militar”.
Este pulso en Washington ocurre mientras circula un proyecto de ley que daría al presidente una autorización amplia para usar la fuerza contra grupos vinculados al narcotráfico.
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