El vicepresidente de EEUU, J.D. Vance, desató una tormenta política tras defender abiertamente el uso de las fuerzas armadas contra cárteles de droga en Venezuela.
En su cuenta de X, Vance escribió: “Matar a miembros de los cárteles que envenenan a nuestros conciudadanos es el mayor y mejor uso de nuestras fuerzas armadas”.
La frase provocó reacciones inmediatas. Usuarios y expertos señalaron que atacar a ciudadanos de otra nación sin juicio previo podría constituir un “crimen de guerra”. Pero la respuesta del segundo al mando en el gobierno de Donald Trump fue aún más explosiva: “No me importa una mierda cómo lo llames”*.
Escalada militar en el Caribe
Las declaraciones ocurren en medio de una tensión creciente en la región. El propio Trump evalúa ataques directos a cárteles en territorio venezolano, según reveló CNN.
El martes, un supuesto barco con drogas procedente de Venezuela fue atacado en el Caribe, marcando un giro en la estrategia de Washington contra el narcotráfico.
Estados Unidos ha reforzado su presencia con buques armados con misiles Tomahawk, un submarino de ataque, aeronaves y más de 4.000 efectivos. Además, 10 aviones F-35 fueron enviados a Puerto Rico para maniobras anfibias.
Maduro en la mira
La Casa Blanca mantiene a Nicolás Maduro como objetivo central de su cruzada antidrogas. Washington lo califica de “narcoterrorista” y ha duplicado la recompensa por su captura: 50 millones de dólares.
El mensaje de Vance no solo refleja la dureza de la nueva política de Trump, sino que también abre un debate sobre los límites legales y éticos de una ofensiva militar que apunta directamente al corazón del régimen venezolano.



