Rusia expresó su rechazo diplomático al despliegue de buques de guerra estadounidenses frente a las costas de Venezuela, una acción percibida en Caracas como una nueva escalada de presión por parte de Washington.
La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, afirmó que Moscú “rechaza categóricamente la amenaza del uso de la fuerza contra Estados soberanos como instrumento de política exterior”, subrayando que Venezuela tiene “el derecho inalienable de decidir libremente su rumbo político, económico y social sin presiones externas”.
Aunque Rusia manifestó un respaldo político al Gobierno venezolano, no hizo referencia a compromisos de defensa militar directa, limitando su posición a un llamado diplomático en favor del respeto a la soberanía y la no injerencia.
El gobierno ruso también alertó a la comunidad internacional sobre los riesgos de la militarización del Caribe y pidió evitar acciones que puedan desestabilizar la región.
En los últimos meses, la Casa Blanca ha intensificado la presión sobre Caracas con sanciones económicas, advertencias de bloqueo marítimo y la presencia de fuerzas militares bajo el argumento de combatir presuntos “carteles de la droga”.
Junto con Rusia, países como China, Irán, Bielorrusia, Cuba, México y Nicaragua, además de bloques internacionales como la Organización del Tratado de Cooperación de Seguridad (OTSC), han criticado el despliegue militar estadounidense y advirtieron sobre sus posibles repercusiones en la estabilidad regional.



