Crédito: New York Times
Durante más de una década, en Venezuela han circulado rumores sobre una posible mediación de Estados Unidos contra el gobierno de Maduro. Sin embargo, los soldados estadounidenses nunca llegaron, y la falta de resultados concretos ha generado un profundo escepticismo entre la población.
Cuando el gobierno de Donald Trump inició un despliegue naval en el mar Caribe, la reacción de los venezolanos fue una mezcla de miedo, ansiedad y desconfianza. Muchos dudaban que Washington tomara una acción militar real.
“Sinceramente, no creo que el gobierno americano vaya a hacer nada en esta oportunidad”, dijo Pedro Martínez, conductor de 52 años en Carabobo.
Despliegue estratégico de EE.UU.
El Pentágono movió buques de guerra hacia el sur del Caribe tras una directiva secreta de Trump para enfrentar a cárteles de drogas latinoamericanos, incluido el Cártel de los Soles. Funcionarios estadounidenses han justificado la presencia militar como parte de un esfuerzo por detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos y mantener presión sobre el gobierno de Maduro.
Respuesta de Maduro
En reacción, Nicolás Maduro anunció el despliegue de 4,5 millones de milicianos en todo el país.
“Ningún imperio va a venir a tocar suelo sagrado de Venezuela, ni debería tocar suelo sagrado de Sudamérica”, declaró el mandatario.
Según expertos, esta fuerza está compuesta por voluntarios poco entrenados, por lo que su despliegue es más simbólico que estratégico. Carolina Jiménez Sandoval, de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, señaló que la medida busca fortalecer el discurso propagandístico del gobierno más que generar una verdadera capacidad militar.
Desconfianza ciudadana
La situación evidencia la desconfianza de los venezolanos hacia las acciones de gobiernos extranjeros, especialmente de Estados Unidos. Tras años de promesas incumplidas, la población percibe los despliegues militares como parte de un juego político sin impacto real en su vida cotidiana.



