El gobernante venezolano, Nicolás Maduro, anunció este lunes el despliegue de 4,5 millones de milicianos en todo el territorio nacional, en respuesta a lo que calificó como “amenazas extravagantes” de Estados Unidos. La medida llega tras el aumento de la recompensa a 50 millones de dólares por información que conduzca a su captura y el lanzamiento de una operación militar antinarcóticos en el Caribe.
Cinco claves del despliegue
- Alerta interna, no externa: Maduro presentó la movilización como una defensa de la soberanía y la paz interna de Venezuela, más que una acción contra Estados Unidos directamente.
- Milicia masiva: La Milicia Bolivariana, creada por Hugo Chávez, cuenta con cerca de cinco millones de reservistas y forma parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
- Cobertura nacional: Los 4,5 millones de milicianos serán activados y armados para garantizar presencia en todo el país, incluyendo fábricas y zonas campesinas.
- Apoyo militar visible: Maduro destacó el respaldo de los militares, asegurando que la FANB sale “a la vanguardia con fusiles, misiles, tanques y aviones”.
- Milicias obreras y campesinas: El plan incluye la conformación de milicias en fábricas y áreas rurales para proteger el territorio y reforzar el control del gobierno.
Desafíos del despliegue
Expertos y analistas advierten que es muy poco probable que Maduro pueda contar con esa reserva completa, considerando la migración de más de 8 millones de venezolanos, la apatía de otros tantos debido a la crisis económica, política y social, y los resultados de encuestas y elecciones recientes. Incluso en el referendo del Esequibo, la participación fue tan baja que el CNE intentó ocultar las cifras reales, evidenciando el deterioro del poder de convocatoria del mandatario.

Maduro y el mensaje a la población
Durante el acto transmitido por televisión, el mandatario insistió en que las milicias obreras y campesinas deben estar armadas “con fusiles y misiles” para defender la patria. Resaltó que la medida es una respuesta a lo que consideró un “refrito podrido” de amenazas internacionales y enfatizó la necesidad de consolidar la unidad militar y política interna.



